Luego de un tiempo en este mundo nos dimos cuenta de que no es tan fácil conectar con otras parejas de la forma en que nos gusta. Esto nos desanimó e intentamos hacer las cosas distintas esperando conseguir algo que nos hiciera vibrar.
Un día conversamos con una pareja con cual ya habíamos cruzado algunos mensajes. Se generó una conversación agradable, sin embargo, no existía el coqueteo. Quizás era algo como una conversación entre amigos del lado A. Físicamente se veían bien, pero faltaban esas ganas de tener momentos hot con ellos.
Ellos nos invitaron a un bar para conocernos. Y aunque no sentíamos esa química que nos vuelve locos, conversando con Camila ambos estábamos de acuerdo en ir a compartir con ellos.
Llegamos al bar y ellos nos estaban esperando. Inmediatamente se generó una alerta a la cual no prestamos atención por estar buscando algo distinto… No sentimos ninguna química sexual cuando los vimos.
Conversamos y tomamos algunos tragos. La verdad la conversación muy interesante, varios temas en común y risas de por medio. Y como siempre, conversamos sobre como llegamos a este mundo y como nos había ido.
Luego de un rato ellos nos invitan a su departamento para seguir conversando, escuchar algo de música y ver si el momento se prestaba para algo más. Nosotros como regla general tenemos que la primera junta es sólo para conocernos, y si todo fluye bien, coordinamos una siguiente junta. Esta es una regla que ya habíamos roto anteriormente, pero en aquel momento se había generado muy buena química y por eso lo habíamos hecho. Esta vez no era el caso, pero seguimos para intentar algo distinto.
Aceptamos la invitación y nos fuimos a su departamento. Cuando llegamos, la conversación se mantuvo entretenida, y jugamos cartas de preguntas hot para romper el hielo. Aunque la estábamos pasando bien, ninguno de los dos sentía esas ganas intensas de tener sexo con ellos.
La temperatura subió un poco y los chicos colocaron varios condones sobre la mesa, comentando que para ellos era importante la protección, así en caso de querer algo más los tendríamos a mano.
La chica preguntó si podía besar a Camila, y ella aceptó. Siempre es sexy ver a dos chicas besándose, pero no sentí euforia en Camila. Luego la chica me empezó a besar y cada vez teníamos menos ropa.
Ella tenía un lindo cuerpo y podía sentir que disfrutaba conmigo, sólo que para mí se estaba convirtiendo en un tema muy mecánico. No sentía ese rico desespero por tener sexo con otra persona. Pero continué buscando algo distinto y tuve sexo con ella.
Veía a Camila besándose son el chico, pero pude notar que tampoco sentía eso que nos encanta de esos momentos. No pudieron tener sexo ya que el chico parece estaba muy nervioso y no logró tener una erección.
Luego de esto, terminamos conversando un poco sobre como la habíamos pasado para luego despedirnos de ellos.
De regreso a nuestro departamento ninguno de los dos decíamos mucho. En el fondo ambos sabíamos que lo habíamos hecho sólo por buscar algo distinto, pero no lo habíamos disfrutado. Los siguientes días conversamos sobre este tema y acordamos evitar este tipo de situaciones. Una de las cosas que más nos gusta de este mundo son las ganas intensas de compartir con otra persona, que nos gusten y que les gustemos también. Que exista coqueteo y se demuestre interés mutuo. Algo que según nuestra experiencia es escaso en este mundo.
Por esto hemos concluido que preferimos la “calidad” sobre la “cantidad”.
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