Luego de nuestra primera experiencia swinger con amigos, sentimos curiosidad por conocer más sobre este mundo, creo inicialmente mi curiosidad era mayor a la de Camila. Me llamaba la atención conocer a otras parejas y poder hacer cosas que muchos pueden llamar una locura, aunque para mí eran cosas normales.
Pasaron algunos meses para sentir más confianza. Un día conocimos por una red social a una pareja que nos pareció guapa. La conversación fluía bien. Coordinamos una junta en un bar y esto generó susto. ¿Serán reales?, ¿Cómo será la dinámica?, ¿Nos gustarán?, ¿Les gustaremos? ¿Y sin son secuestradores? Tenía muchas dudas, pero nos animamos.
Inseguros hasta el último minuto, entramos al bar y veo la mesa en donde estaban sentados. Nos acercamos y nos saludamos como si ya nos conociéramos.
La pareja parecía agradable, ambos guapos. Conversamos sobre nuestras experiencias y que nos gustaba de este mundo. Era extraño conocer una pareja de esta forma, total... hace mucho tiempo dejamos de conocer personas que no sean amigos de amigos y menos personas abiertas sexualmente.
Para mantener la privacidad de esta pareja. Vamos a llamarlos Daniela y Pablo.
Yo quedé sentado junto a Pablo y Camila junto a Daniela, eso generó una pequeña distancia. Mientras conversábamos sentía como Daniela me miraba directo a los ojos, muy atenta. Así que me pregunté ¿Está coqueteando conmigo? Me sentí un poco nervioso, pero luego decidí devolverle las miradas y mostrar interés. Sentí que a Camila le sucedió algo similar con Pablo.
La junta continuó pasando por distintos temas, en su mayoría sobre el swinger. Nos quedó claro que ellos tenían más experiencia, pero la pasamos bien. Sentí que no tenían apuro por llegar más allá. Mientras conversábamos Daniela se levanta para ir al baño, aproveché de mirarla, me pareció atractiva. Creo tenía la intención de que la viéramos. Por mi parte no miré en detalle a Pablo, pero me pareció agradable e interesado en nosotros. Sentí a Camila cómoda y eso era algo importante para mí.
La noche termina, decidimos finalizar la junta y antes de irnos Daniela se quita su suéter y saca a relucir sus senos ¿Coqueteó nuevamente? Quizás sí.
Decidimos llevarlos a su departamento. Llegamos al lugar y me estacioné. Nos despedimos como se despide cualquier otra pareja de amigos. Debo admitir que me sentía excitado, quería una despedida con un poco más de coqueteo... Pero creo me ganó el miedo.
Esta experiencia, aunque fue algo social, generó morbo en nosotros. Nos hizo sentir más seguros sobre el swinger. También nos dejó con ganas de jugar entre nosotros, pensando en como otras personas pueden estar interesadas sexualmente en nosotros. Era la primera vez que cruzábamos esa línea con unos desconocidos.
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